[Artículo] Limpieza y desinfección de superficies en áreas críticas: una estrategia esencial basada en evidencia para la prevención de IAAS
«Las superficies no son sólo parte del medio ambiente; son reservorios microbiológicos potenciales que necesitan ser controlados con precisión, regularidad y evidencia científica”.
— Adaptado de la Organización Mundial de la Salud (OMS), 2024.
La limpieza y desinfección de superficies en áreas críticas, como unidades de cuidados intensivos (UCI), centros quirúrgicos y unidades de aislamiento, es una de las medidas más impactantes y rentables para prevenir infecciones asociadas a la atención en salud (IAAS).
La evidencia científica demuestra que los microorganismos clínicamente relevantes pueden permanecer viables durante días o semanas en superficies ambientales, actuando como reservorios silenciosos y promoviendo la transmisión cruzada entre pacientes, profesionales de la salud y dispositivos de atención médica. Los estudios también indican que las estrategias estructuradas de monitoreo y educación del personal están asociadas con un mayor cumplimiento de los protocolos y una reducción de la contaminación ambiental.
A pesar de este conocimiento establecido, muchos servicios de salud todavía operan con rutinas poco estandarizadas, auditorías esporádicas y una falta de monitoreo continuo. Este escenario compromete la efectividad de las barreras de prevención, favorece la propagación de patógenos multirresistentes e impacta directamente en la seguridad del paciente, especialmente en unidades de alta complejidad.
La implementación de prácticas estructuradas, apoyadas en protocolos basados en evidencia e indicadores monitoreados en tiempo real, es actualmente un requisito esencial para los programas modernos de Prevención y Control de Infecciones (PCI).
¿Por qué la limpieza y la desinfección son un desafío constante?
Incluso los equipos experimentados enfrentan limitaciones cuando dependen exclusivamente de procesos manuales, sin el apoyo de datos estructurados, auditorías sistematizadas o indicadores de desempeño. Entre los principales desafíos observados se destacan los siguientes:
- Falta de estandarización entre turnos y equipos;
- Dependencia excesiva de la inspección visual, insuficiente para identificar la contaminación microbiológica;
- Discrepancia entre la apariencia de limpieza y la presencia de microorganismos viables, documentada en estudios nacionales;
- Baja trazabilidad de las actividades realizadas;
- Falta de indicadores objetivos para evaluar resultados;
- Dificultad para correlacionar fallas de limpieza con eventos epidemiológicos;
- Confianza en la inspección visual, que no detecta microorganismos;
- Brechas educativas y necesidad de formación continua de los equipos de limpieza y enfermería, cuyo rol es central en la supervisión de las rutinas.
Para leer el material completo, descargue el archivo.



